Las Calas son conocidas por sus espatales, que son hojas modificadas que envuelven el espádice, una estructura en forma de espiga donde se agrupan las flores reales. Estas espatales pueden encontrarse en una amplia gama de colores, incluyendo blanco, amarillo, rosa, morado, y rojo. Las hojas son grandes, verdes y en ocasiones tienen manchas blancas o de colores.
Si se plantan en el jardín, se recomienda dejar un espacio de unos 30 a 40 cm entre cada planta para asegurar un crecimiento adecuado y una buena circulación del aire.
Las Calas prefieren un suelo consistentemente húmedo, pero sin encharcamiento. Durante la temporada de crecimiento, es probable que necesiten ser regadas 2 a 3 veces por semana, ajustándose según las condiciones climáticas y la capacidad de retención de agua del sustrato.
Estas plantas se desarrollan mejor en condiciones de luz indirecta o semisombra. Aunque pueden tolerar la luz solar directa durante las horas menos intensas del día, el sol fuerte del mediodía puede ser perjudicial, especialmente en climas más cálidos.
La temporada de floración de las Calas varía según el clima, pero generalmente florecen en primavera y verano. En regiones con inviernos suaves, pueden comenzar a brotar a finales del invierno.
Prefieren sustratos ricos y bien drenados con un pH neutro o ligeramente ácido. Es crucial asegurar un buen drenaje para evitar el encharcamiento de las raíces.
Las Calas tienen una resistencia limitada al frío. No toleran las heladas y en zonas donde las temperaturas bajan de 0°C, es mejor cultivarlas como plantas de interior o asegurarse de protegerlas durante el invierno.
Para el cultivo en macetas, se sugiere usar un contenedor de al menos 5 a 10 litros, dependiendo del tamaño específico de la variedad de Cala que estés cultivando.
Origen Exótico: Aunque comúnmente asociadas con África, las Calas son originarias de Sudáfrica, lo que explica su preferencia por climas cálidos y su buena tolerancia a la sequía una vez establecidas.
Simbolismo: Las Calas son símbolo de pureza, belleza divina y resurrección. Por esta razón, a menudo se utilizan en bodas y funerales.
Toxicidad: A pesar de su belleza, es importante saber que las Calas son tóxicas tanto para los humanos como para las mascotas si se ingieren, debido a la presencia de oxalato de calcio.
Evitar el Exceso de Agua: Aunque las Calas disfrutan de un suelo húmedo, es crucial evitar el encharcamiento. Asegúrate de plantarlas en un suelo bien drenado y reducir el riego durante su período de dormancia.
Luz Indirecta para Mejores Flores: Proporcionar a tus Calas luz indirecta o filtrada puede ayudar a promover una floración óptima sin quemar las hojas o las flores.
Fertilización Moderada: Durante la temporada de crecimiento, alimenta tus Calas con un fertilizante equilibrado una vez al mes para estimular tanto el crecimiento como la floración.