Distancia entre plantas: 15-25 cm. La manzanilla no necesita mucho espacio para crecer, pero asegurarse de que tiene suficiente espacio ayuda a mejorar la circulación del aire y reduce el riesgo de enfermedades.
Distancia entre líneas: 30-40 cm, facilitando el acceso para el mantenimiento y la cosecha.
La manzanilla prefiere un suelo que se mantiene uniformemente húmedo, pero es bastante tolerante a la sequía una vez establecida. Un riego ligero 1-2 veces por semana suele ser suficiente, ajustando según las condiciones climáticas y el tipo de suelo.
La manzanilla alemana es anual y puede soportar algo de frío, mientras que la manzanilla romana es perenne y tiene mayor resistencia al frío. Ambas pueden necesitar protección en zonas de heladas fuertes.
Prefiere suelos bien drenados con un pH entre 5.6 y 7.5. No es particularmente exigente con el tipo de suelo, pero prospera en suelos ligeramente alcalinos.
Las semillas de manzanilla se pueden sembrar directamente en el exterior en primavera, después de la última helada, o en interiores 6-8 semanas antes de la última helada esperada.
La temperatura óptima para la germinación de las semillas de manzanilla es de 18°C a 25°C. Las semillas suelen germinar en 7-14 días.
Si se inicia en interiores, trasplante las plántulas al jardín después de que todo riesgo de helada haya pasado, generalmente a fines de la primavera o principios del verano.
Un mínimo de 5 litros es adecuado para el cultivo de manzanilla en macetas, permitiendo un desarrollo adecuado de las raíces y suficiente espacio para el crecimiento.
Las flores de manzanilla se recolectan cuando están completamente abiertas, poco antes o justo cuando comienzan a soltar su aroma, típicamente a mediados o finales del verano.
La manzanilla puede ayudar a repeler algunas plagas de insectos gracias a su aroma y ha sido utilizada en la agricultura ecológica como parte de la gestión integrada de plagas. Además, puede atraer insectos beneficiosos como polinizadores.
Propiedades Calmantes: La manzanilla es famosa por su capacidad para relajar el sistema nervioso, ayudando a mejorar el sueño y reducir el estrés.
Digestiva: Su consumo en té ayuda a aliviar problemas digestivos como la indigestión, el gas y la inflamación.
Antiinflamatoria y Analgésica: Aplicada tópicamente o consumida en té, la manzanilla puede aliviar la inflamación y el dolor, siendo útil en el tratamiento de heridas, irritaciones de la piel y condiciones inflamatorias.
Salud de la Piel: Su uso en productos de cuidado de la piel ayuda a calmar la piel irritada, promover la cicatrización y mejorar la salud general de la piel.
Luz Solar Directa: La manzanilla prospera en lugares con buena luz solar directa, así que elige un sitio en tu jardín que reciba al menos 6 horas de sol al día.
Siembra Directa o en Macetas: Las semillas de manzanilla son pequeñas y deben sembrarse justo en la superficie del suelo, sin cubrir demasiado, ya que necesitan luz para germinar. Puedes sembrarlas directamente en el suelo o en macetas si deseas controlar mejor su crecimiento.
Riego Moderado: Aunque es tolerante a la sequía una vez establecida, durante la germinación y el crecimiento temprano, mantén el suelo ligeramente húmedo pero bien drenado.
Espaciamiento: Asegúrate de darle suficiente espacio a cada planta (20-30 cm de distancia) para asegurar una buena circulación de aire y reducir el riesgo de enfermedades.
Tés e Infusiones: Las flores secas de manzanilla son ampliamente utilizadas para preparar té de manzanilla, apreciado por sus efectos relajantes y propiedades medicinales.
Aromatizante: Las flores frescas o secas pueden usarse para aromatizar postres, como pudines, helados y pasteles, impartiendo un sutil sabor floral.
Decoración Comestible: Las flores frescas de manzanilla pueden decorar ensaladas y platos especiales, añadiendo un toque de color y elegancia.