Distancia entre plantas: 5-10 cm.
Distancia entre líneas: 40-70 cm.
Estas distancias permiten un adecuado crecimiento de las plantas y facilitan el acceso para el manejo y la cosecha.
Los guisantes requieren un riego regular para mantener el suelo uniformemente húmedo, especialmente durante la floración y la formación de las vainas. Sin embargo, es importante evitar el exceso de agua para prevenir enfermedades radiculares.
Los guisantes prefieren un clima fresco, siendo ideales las temperaturas entre 13°C y 18°C. Pueden tolerar heladas ligeras, lo que permite su cultivo temprano en primavera o a finales del verano para una cosecha de otoño.
Prefieren suelos bien drenados, ricos en materia orgánica, con un pH entre 6.0 y 7.5. Un suelo demasiado ácido o básico puede afectar negativamente el crecimiento.
Generalmente, los guisantes se siembran directamente en el suelo, pero en regiones con inviernos largos, se pueden empezar en semilleros bajo cubierta unas 4-6 semanas antes de la última helada esperada.
La germinación óptima ocurre entre 4°C y 24°C, con tiempos de germinación que se alargan a temperaturas más bajas.
Si se inician en semilleros, los guisantes pueden trasplantarse al aire libre tan pronto como el suelo se pueda trabajar y después de que el riesgo de heladas fuertes haya pasado.
La siembra directa es el método más común para los guisantes, aprovechando su capacidad para germinar en temperaturas frescas. Se pueden utilizar soportes o enrejados para variedades trepadoras.
La cosecha suele comenzar de 60 a 90 días después de la siembra, dependiendo de la variedad y las condiciones climáticas. Los guisantes están listos para cosechar cuando las vainas se han hinchado, mostrando los guisantes claramente en su interior, pero antes de que se vuelvan duros.
Ricos en Nutrientes: Los guisantes son una excelente fuente de proteínas vegetales, fibra, vitaminas A, C, K, y varias del complejo B, además de minerales como hierro, manganeso, y fósforo.
Antioxidantes: Contienen antioxidantes y compuestos antiinflamatorios que pueden mejorar la salud del corazón y reducir el riesgo de enfermedades crónicas.
Versatilidad Culinaria: Pueden consumirse frescos, cocidos, o secos, siendo un ingrediente versátil para ensaladas, sopas, guisos, y más.
Siembra Temprana: Los guisantes prefieren el clima fresco, así que siembra tan pronto como el suelo se pueda trabajar en primavera. En climas más cálidos, considera una siembra de otoño para cosechar en invierno.
Remojar la semilla antes de la siembra: Poner en remojo las semillas durante aproximadamente 8-10 horas. Al final del período de remojo, enjuagar las semillas y colocarlas en un germinador de varios niveles, distribuyéndolas uniformemente. Regar 2 o 3 veces al día hasta completar la germinación.
Preparación del Suelo: Trabaja el suelo hasta una profundidad de 20 cm y enriquece con compost antes de sembrar para asegurar un buen drenaje y suficientes nutrientes.
Uso de Soportes: Para variedades trepadoras, instala enrejados o soportes al momento de la siembra para facilitar el crecimiento vertical y mejorar la circulación del aire.
Asociaciones Favorables: Los guisantes se asocian bien con zanahorias, rábanos, pepinos, maíz, y lechugas, beneficiándose mutuamente en términos de uso del espacio y compatibilidad de nutrientes.
Fijación de Nitrógeno: Al ser leguminosas, los guisantes fijan nitrógeno en el suelo, enriqueciéndolo y beneficiando a cultivos sucesivos. Evita plantarlos cerca de cebollas y ajos, que pueden inhibir su crecimiento.
Rotación de Cultivos: Incluir guisantes en la rotación de cultivos puede ayudar a mejorar la salud del suelo y reducir la incidencia de enfermedades y plagas.
El cultivo del guisante "Lágrima", también conocido en algunas regiones como guisante del Maresme o guisante de lágrima, es un proceso delicado que requiere atención especial debido a su sensibilidad y a las condiciones específicas que necesita para su óptimo desarrollo. A continuación, te detallo más sobre sus variedades, cómo se cultiva y cómo se cosecha.
La cosecha de los guisantes "Lágrima" es probablemente el aspecto más laborioso de su cultivo, ya que se hace manualmente para evitar dañar las delicadas vainas y guisantes.
Momento óptimo: La cosecha se realiza cuando los guisantes están tiernos y de tamaño pequeño, lo cual ocurre pocas semanas después de la floración. El momento exacto depende de las condiciones climáticas y del desarrollo de la planta.
Método de cosecha: Se recolectan con mucho cuidado, cortando las vainas de la planta sin dañar las demás flores o guisantes en desarrollo. Esta tarea meticulosa asegura la calidad superior del producto.
Oidio Guisantes
Botritris Guisante
Pulgon Guisante